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domingo, 8 de abril de 2012

Cavilaciones de Semana Santa

Llegó de golpe, sin siquiera avisar... de pronto el viernes, cuando fui a revisar si es que el cartero había traído alguna carta, Ross me dijo: ‘Hoy no pasa el cartero… es feriado’… feriado? Me pregunte a mi mismo… y mi mismo no me pude responder, no sabía porque podría ser feriado… ‘Es viernes Santo’… o ‘It’s Good Friday’, en sus propias palabras… y recién ahí me di cuenta… y es que claro… desde el 2 de enero que están vendiendo huevitos de chocolate en masa en los supermercados, y con este letargo del desempleo que me confunde el tiempo… las semanas pasan tan rápido que pierdo la noción y a veces no se donde cresta estoy parado… la cosa es que claro… era viernes santo y lo primero que se me ocurrió fue prender la tele y ver si estaban transmitiendo misas o películas bíblicas, añorando mis tiempos en Chile… pero nada… con suerte a la hora de almuerzo transmitieron ‘Rey de Reyes’… una versión express de ‘Jesús de Nazaret’ donde todo pasaba muy rápido… Fome la película…

De pronto… sintiéndome un poco aislado de la realidad real… porque esta realidad que estoy viviendo me sigue dando la sensación de emburbujamiento… mientras no encuentre trabajo no sentiré haber llegado definitivamente a este país… y pensar que pronto ya será un año desde mi arribo… la cosa es que empecé a extrañar cosas… detalles… me vino la nostalgia, quizás peor que en la pasada navidad… y no porque yo sea muy santo y la pascua me haga sentir más creyente que en otras épocas… sino porque sea uno creyente o no, cuando las tradiciones vienen de la familia, igual a uno como que le llegan. (Esa ultima oración ni yo la entiendo bien…)

A pesar de que solo sucedió dos veces… hace unos 20 años atrás… semana santa siempre ha sido sinónimo de ‘Cambiar el piso’… jajaja… raro pensaran ustedes… pero no lo es tanto. Mi papá, cuando éramos niños, trabajaba en una carnicería… y tenia un jefe más negrero que la cresta… mi pobre viejo trabajaba TODOS los días del año, con media tarde libre los jueves, y media tarde libre los domingos… de verdad que no se lo doy a nadie… pero mi viejo lo hacía por nosotros… los únicos días que no trabajaba eran el 1ro de enero, porque todo estaba cerrado y el viernes santo… porque toda la gente se enguataba comiendo pescado, por ende, abrir la carnicería no era viable para el jefe… 

Aprovechando que el viernes santo no trabajaba… siempre se le ocurría hacer arreglos en la casa… y sin duda, Los más significativos fueron cambiar el piso de la cocina… 
 Nuestra casa se construyó de a pedazos… como un enorme rompe cabezas de habitaciones, unas más grandes que las otras, unas mejor construidas que las otras… y en esa época, por ahí por 1987 le tocó su turno a la cocina… el único lugar con piso de cemento. La cosa es que como lo hizo a la rápida, porque en un día tuvo que terminar todo el solo, en un par de años el piso estaba lleno de grietas… y a mi viejo no se le ocurrió nada mejor que destruirlo y hacerlo de nuevo… así es como el jueves santo por la noche por ahí por 1990… cuando llegó del trabajo, con cinceles y martillos entre el, yo y mi hermano Javier, comenzamos a picar el piso, arrancando todo el cemento de la cocina… recuerdo al día siguiente, entre la polvareda de mi papa dándole al piso con un chuzo, en el dormitorio, la Gigi freía pescado para el almuerzo con todos los muebles de la cocina amontonados en un rincón… luego durante la tarde del viernes… entre mi papá y mi tío Carlos, prepararon la mezcla y cubrieron el piso con cemento nuevo… No duró mucho el piso… en dos años ya estaba lleno de grietas de nuevo… así que adivinen que… nuevamente el jueves santo, comenzó la destrucción para poner un piso nuevo de cemento mientras en la tele transmitían ‘Los 10 Mandamientos’… un clásico de semana santa que este año también extrañe demaciado!!... 

Era divertido y de verdad que se sentía como una tradición familiar… hasta por ahí por 1996, en que el piso de nuevo estaba todo agrietado… pero en lugar de destruirlo y construir un cuarto piso de cemento, mi papa se avispó y lo cubrió con cerámicas… y desde entonces, ahí está el piso.

Otro recuerdo que se me viene a la memoria, es la misa del sábado santo con mi bisabuela, la IA… ella era bien católica, tanto que en su pieza, tenia un altar para la Virgen de Lourdes y un pesebre que pasaba armado todo el año, al cual, cada ves que iba la feria y pasaba por el juguetero, le añadía nuevos animales que observaran el nacimiento… así es como al final, el pesebre tenía jirafas del tamaño de los reyes magos, perros más grandes que la jirafa, y como 3 niño Jesús de diferentes formas y colores.

Cuando niño, yo no era de ir a la iglesia ni nada de eso… en mi familia tampoco lo eran, por eso nunca me llevaron (a excepción de mi bautizo), pero la IA pasaba metida en la casa de unas monjas que la sacaban a pasear junto a otros abuelitos a Punta de Tralca y todas las semanas, le regalaban bolsas y bolsas de sobrados de pan de molde, que en esa época era re caro… y la IA como no tenia dientes, le era más fácil comerlo que una marraqueta crujiente… la cosa es que un año, el sábado santo, nadie podía acompañarla a la misa, que se hacia por la noche en el patio de la capilla  con una multitud de gente… hacía poco la IA se había caído y se había fracturado un brazo, por eso no la dejaban salir sola… y a mi, por ser el nieto mayor, me obligaron a acompañarla a la famosa misa…

Una vez en la capilla, se empezó a llenar de gente, y la verdad es que parecía un concierto más que una misa, con un grupo folclórico que hacia los cantos, y unas señoras muy buena onda, repartiendo tecito y unas sopaipillas gigantes, recién fritas…. Y yo, toma que toma te, que era tan dulce… y come que come sopaipas… creo que eso es lo que más recuerdo de la misa… sopaipas y tecito gratis… después… la luz de Cristo… todos cantando enardecidos tratando de prender su vela, y yo que no tenía… una señora partió la suya por la mitad y me regaló la luz de Cristo… fue emocionante… hasta que a vela se empezó a derretir y la cera me empezó a quemar las manos… ‘Eso es por comer tantas sopaipillas’, me dijo la IA… ‘Es un castigo por ser tan chancho’… y se reía la vieja… que había comido igual o más sopaipillas que yo, masticando con el único diente que le quedaba…

Después al final… el cura nos baño en agua bendita y de verdad sentí que todos mis pecados se habían borrado… pecados como pensar garabatos contra mi mamá cuando me mandaba a hacer cosas que yo no quería… como robarle pesos a la Abu para comprar cubos… o incluso pedir cubos fiados, sabiendo que nunca iba a poder pagarlos… (de hecho, nunca pague mi deuda con la tía Lela, que ya se murió incluso)… y como regalo al final… para todos los niños presentes, habían dos huevitos de pascua.

Debo admitir que volví feliz a la casa… santificado y con la guatita llena… esperando al año siguiente para ir a la misa del sábado santo de nuevo… y así fue, como 4 años seguidos tratando de convencer a mis hermanos de que nos acompañaran… pero ellos nunca quisieron ir… se perdieron los huevitos y las sopaipillas…

Cuando la IA se murió ir a misa ya no tenía sentido… creo que ese era el único día en que lograba conectarme con ella… el resto del año lo pasábamos peleando… y es que era tan mañosa la vieja…

Recuerdo también, obviamente los domingos… buscando huevitos entre los libros de la Rita, mi mamá… que eran mucho más ricos que los que escondía la Gigi, mi otra mamá… y es que claro… la Rita tenia solo dos busca huevos… por eso le salía más barato y podía comprar chocolates más caros… siempre Ambrosoli… mientras que la Gigi tenia a 3 busca huevos a los cuales se me sumaba yo… con 4 busca huevos en esa época no alcanzaba para Ambrosoli… y las otras marcas nunca fueron tan ricas…
Recuerdo ir a visitar a la Rita a la casa del lado, y empezar a buscar junto a la Vanesa huevitos entre los libros y cajas de su pieza… con miedo a que saliera alguna araña de los rincones… y obviamente, tratar de comérmelos ahí mismo, lo más rápido posible para no tener que compartir en mi casa con mis otros hermanos (que en realidad son primos que me adoptaron)… y después, el muy descarado… iba a mi casa a buscar más huevitos junto a mis hermanos-primos... feo no?... pero así era yo cuando chico… bien egoísta… y me costó harto dejar de serlo… Últimamente los que compramos huevitos somos nosotros… yo y mis hermanos, para la Kiki y la Apa…  mis sobrinas… y a veces, simplemente para nosotros mismos, los chanchos glotones… 

Quizás estos pensamientos no tienen mucho que ver con el sentido de esta celebración, con el recogimiento, con el silencio de los Ejercicios Ignacianos en el retiro Sopeña de Cisterna, con la pasión ni la muerte ni la resurrección... pero es lo que ocupa mi mente en estos días...
Extraño a mi hermaniwis la Kari, que SIEMPRE tiene una caja de huevitos escondida por ahí… y sin que siquiera uno le pida, ella anda ofreciéndolos solo por compartir… extraño a la Rita, que hasta cuando estaba enferma, también siempre tenia huevitos para mi y la Vane… extraño que aunque en mi casa, el aspecto religioso no es el más importante, en semana santa se da esa instancia de estar juntos y simplemente compartir.







sábado, 17 de marzo de 2012

Te recuerdo... a tres años de tu partida.

Te recuerdo sonriente... bulliciosa, a carcajadas... traspasando las murallas, tarde en la noche, en las madrugadas. Te recuerdo en la ciudad, sacando chispas en los adoquines con tus tacos altos, recorriendo calles viejas y nuevas, tu reflejo en las vitrinas, tus bolsas llenas de cosas, de encargos.

Te recuerdo en tus rincones, rodeada de libros y cajas que solo tu sabías que contenían … de papeles, flores y tus viejos casetes… escuchando música en inglés, escribiendo poemas, haciendo tareas ajenas para un colegio en el cual ya no estudiabas… pero parecía que si. Cuantos sietes te sacaste a nombre de otros, de nosotros!

Te recuerdo en la playa, vestida de negro esperando la puesta de sol… defendiéndome de las olas revoltosas que amenazaban con llevarme, colectando conchas de diversas formas y colores… te gustaba la arena dorada y gruesa… los roqueríos.

Recuerdo tu olor a chocolate y menta… tu dulce perfume de lavanda, la pasta de zapatos con que encerabas el piso, la tierra mojada bajo el parrón. Recuerdo el olor a cremas y polvos de tu cartera, los jabones que nunca usaste porque eran de colección, el olor a libros nuevos, a papel, a tinta, a maquina de escribir.

Han pasado tres años desde tu partida, pero parece que hubiese sido ayer… trato de olvidar los malos ratos, los dolores, el olor a hospital… trato de no pensar en el sufrimiento que debiste soportar… pero no puedo evitar sentirme culpable por no haberte acompañado en tus últimos momentos, quisiera saber que pensabas, que sentiste… haberte abrazado y decirte que ahora todo estará bien…  que ya no sufrirás, que ya no dolerá, que ya no tendrás que aguantar pinchazos ni remedios… que ahora puedes descansar y flojear a destajo si así lo quieres… pero no pude. Nunca imaginé que esa noche en el hospital sería la última vez que te vería… luchando siempre, hasta el final. Retenerte en esta vida habría sido egoísta… quizás el que Dios haya reclamado tu cuerpo y te haya dado libertad al fin fue lo mejor para ti… aunque más que eso, hubiese preferido que nunca te hayas enfermado… para que nunca te hayas ido.

Cada día te recuerdo, te veo en mis sueños, en mis planes, en mis metas… aún pienso que cuando vuelva a Chile te encontraré en algún rincón, con tus libros y tus poemas, tecleando en una máquina de escribir a la velocidad de la luz sin siquiera mirar las teclas… aún imagino que podremos conversar y que te cuento mis historias y aventuras… a veces cuando recorro las tiendas pienso en los regalos que podría haberte comprado… libros, papeles, lápices de colores que quizás nunca usarías… porque solo te gustaba tenerlos. Sólo te pido que nunca dejes de acompañarme… de visitar mis sueños, de abrazarme cuando la oscuridad me da miedo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi Christmas Carol

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida
Christmas Carol es un libro de Charles Dickens que no he leído ni pienso leer, puesto que ya he visto la película en sus dos versiones, además de varias parodias en comedias y dibujos animados donde al lokito protagonista, que ha sido muy amargado, avaro, egoísta y otras cosas malas durante toda su vida, se le aparecen los fantasmas de las navidades pasadas, presente y futuras… (Seguro que si no sabían, ya saben a que historia me refiero). Con el fin de cambiar su mentalidad, ablandarle el corazón  y contagiarle el espíritu navideño.  Christmas Carol también se le llama en inglés a los Villancicos… (Ojo no es lo mismo villancico que canción de navidad… al menos no acá… los villancicos son Christmas Carols, y las otras son Christmas songs… las típicas que canta George Michael, The Beatles, etc.)

Bueno… aclarado que es lo que significa Christmas Carol, prosigo… porque el título de este texto es ‘MI christmas Carol’… y quizás ustedes se imaginan que yo soy un amargado, avaro , egoísta y otras cosas malas (bueno… si así lo creen están en libertad de hacerlo, y espero que tengan buenos argumentos) y que se me aparecieron los fantasmas de las navidades, y que estoy rallando la papa de arrepentimiento y cosas raras, pero no es así…  la razón de haber nombrado así el texto, en comparación con el libro (o la película para ser más honesto) es que estando lejos, en soledad la mayoría del tiempo, con días cortos, oscuros y fríos que de un día para otro se iluminaron con luces de colores a donde quiera que uno vaya… canciones de navidad con especiales que se repiten en todos los canales de música, películas navideñas y programas de Manualidades para preparar una navidad cálida y perfecta en familia en la mayoría de los canales en la tele, me han traído nostalgia y a veces un poco de tristeza de recordar que, a pesar de que esta navidad, y la mayoría de las que vienen las pasaré con la persona que amo, estaré lejos de mi familia, mis amigos, mi gente… 
Con tanto tiempo libre y tanta influencia televisiva, viendo lo importante que es aquí en Gran Bretaña esta celebración (en pleno invierno, con el frio que hace y lo depresivos que son los días, se necesita hacer algo en grande para evitar el suicidio) me he puesto a pensar en mi infancia, en las navidades que realmente importaron, porque era niño… éramos niños, y por ende el centro de atención… y con un poco de miedo de que al pasar los años esas cosquillas en la guata que sentía en esos años  a medida que pasaban los días y después las horas para que llegara la navidad se me vayan a olvidar, es que decidí compartir estas Cavilaciones, como las llamaba Rita. Espero no aburrirlos.


Mi Christmas Carol: Las navidades Pasadas


Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida


Definiré como ‘Navidades pasadas’ a mis navidades de infancia… mis navidades de niño, mis navidades de ‘recibir regalos’, de juguetes…  y a pesar de que tengo flashazos con imágenes, olores, sensaciones… es difícil hilar los recuerdos de forma coherente…
Javier y Yo
Sin duda que entre las cosas que más recuerdo están involucrados mis abuelos… la Abu y el Tata… y por su puesto Javier… mi hermano. Javier, porque es un año menor que yo, y cuando éramos chicos éramos partners inseparables… generalmente recibíamos los mismos regalos, entre los dos andábamos hinchando, sobre todo en la víspera de ‘ la pascua’ como se le llamaba en esos tiempos(no se si será correcto… pero ahora, solo asocio la ’pascua’ con semana santa) contando los minutos con desesperación esperando que llegaran las 12 de la noche para abrir los regalos.  Recuerdo por ejemplo nuestro primer ‘Personal stereo’… con suerte tocaba las radios FM, que sonaban como AM, y tenían unos audífonos duros e incómodos… pero los dos andábamos para arriba y para abajo escuchando música, luciéndonos con nuestros vecinos… o cuando nos regalaron nuestros ‘Walkie Talkies’, o ‘guokitoki’ como se dice en Chileno…  Los míos eran negros y grandes, y tenían escrito el código Morse…(el cual nunca me aprendí) y los de el eran rojos y más chicos… mucho más cómodos… por suerte los 4 se conectaban, por lo que nos servían para jugar en grupos con Daniel, Christian, Andrés y Marcos, que venían a nuestra casa en esa época… teníamos un patio gigante con arboles y muchos lugares para esconderse e inventar juegos…

A mis abuelos, los recuerdo con especial cariño, porque se que, a pesar de muchas guaguas que hayan nacido en la familia después de mi, YO soy su regalón… y desde siempre en navidad, sobre todo cuando niño, compartí muchos momentos especiales con ellos…

Adorno como los de la Abu en los 80
De la Abu recuerdo sus adornos para el árbol… conos, burbujas, campanas y cuanta cosa más de vidrio, cuyos orígenes se remontan al año de la pera, por ende, hoy en día es muy difícil encontrarlos en el mercado donde todo es plástico… recuerdo unas especies de lagrimas, que en esos tiempos eran moradas o azules… las que quedan hoy son plateadas porque se destiñeron, que en el centro tenían una especie de cono cóncavo con colores más brillantes… cuando era chico ‘Chico’ no me dejaban ni mirarlas, pero ya más grande, a eso de los 9 o 10 años, y hasta el año pasado, que lo pase en Chile, era yo el encargado de decorar el árbol… La Abu me esperaba, me mandaba recados y dejaba todo listo para que un día que no tuviera nada que hacer, fuera a su casa y le armara el arbolito… Muchas veces lo hice con Lata… hoy lo añoro.

Mi primo David junto a mi Tuja
Mis recuerdos con el Tata tienen más que ver con el Árbol en si… íbamos a la feria… o en la esquina del colegio, en Serrano… a veces donde el ‘Jilo’ a comprar una ‘Rama’ de pino para decorar en la casa… recuerdo el olor… la textura de los ‘pelos’(no se como llamarlos) casi siempre de noche, luego de que el llegara de un día de trabajo, en la oscuridad, tratábamos de elegir el que estuviera menos pelado, con más forma de árbol… no muy chico, porque era fome… no muy grande, para que cupiera en la casa… y luego al decorarlo, el se encargaba de revisar las luces, que todas funcionaran… de poner una ampolleta ‘intermitente’ en la punta del cable… de sacudir la guirnalda de estrellas que hasta hace un par de años aun funcionaba, y siempre tenía polvo en sus puntas.

Un año, por ahí por el 93, me regaló una ‘tuja’… es un tipo de pino o conífera que tiene las ramas así como ‘aplanadas’… media menos de un metro, pero tenia una forma cónica casi perfecta… era un arbolito de navidad en miniatura… lo plantamos en el jardín y por varios años, mientras lo vimos crecer hasta casi más de 3 metros, se hizo tradición decorarlo con luces y sacarle pica a los vecinos, que sobre todo el 24 de diciembre, en que la feria se quedaba hasta que ya estaba oscuro, se paraban en la reja a mirarlo y piropearlo…. La última vez que lo iluminamos usamos 1200 luces… 6 juegos de 200 cada una, acumulados con los años mientras el árbol iba creciendo… era mi orgullo en navidad hasta que un día, según el mismo Tata… alguien cuyo nombre no nombrare lo ‘ojeo’… el pobre árbol se seco en el verano.

Yo y el Viejito Pascuero
Sin duda las navidades que recuerdo con más emoción, es la del 86… cuando mi tío Pepe me llevó al Centro de Santiago, a encontrarnos con mi mamá Rita en su oficina… ella me llevó a la plaza de armas a conocer al Viejito Pascuero… la verdad es que casi me dio un patatus al ver la fila de Viejitos sentados en sus trineos… me costo entender que ellos no eran el verdadero Viejito, sino sus ayudantes… y eran tantos porque tenían que atender a todos los niños de Chile… tuve que elegir a uno y sentado en sus rodillas, esperando que me tomaron una foto, pedirle los regalos que quería para ese año… la verdad es que estaba tan nervioso de conocer una celebridad como era un ayudante del Viejito Pascuero, que se me olvidó lo que quería pedirle… además, como la visita fue una sorpresa de mi mamá para mi, ni siquiera había decidido ni pensado aun en que pedirle… así es que atiné a nombrar lo primero que se me vino a la cabeza: un reno (estaban al frente mío… es literalmente lo primero que se me vino a la cabeza), un juego de loza (es lo que me habían regalado hace algunos días en la junta de vecinos… pensaron que Michel era nombre de niña… y bueno, tenían razón, lo es…) y un sapo (lo que le regalaron en la junta de vecinos a Javier, mi hermano… un juego de ‘achúntele en la boca al sapo’)… fue un poco bochornoso, porque el pobre viejo Pascuero no entendió mucho a que me refería… un reno, losa y un sapo… pero en fin… me dijo que bueno y quede feliz!

Mi hermano Andy y su Goliat
Otra navidad que recuerdo fue un par de años más tarde, la primera navidad de casada que paso Rita… nos llevó a mi y a mi hermana Vanessa, que tenía apenas un año, a la fiesta de navidad en el trabajo de su esposo, el Checho… yo estaba recién aceptándolo, luego de haber pasado los últimos meses evitando mirarle la cara, porque lo encontraba tan feo y desagradable… se suponía que era mi ‘nuevo papá’, y la verdad es que nunca me pude resignar… (además cada vez que el se acercaba a mi, lo agarraba a patadas en las canillas, asi es que el tampoco me quería mucho que digamos) y fuimos a su empresa… un galpón de tornos… recuerdo haberlo pasado bien… jugando con niños que nunca más en la vida volví a ver… donde me regalaron un set de juegos de mesa… eran los ‘7 juegos maravillosos’ que incluían ludo, ajedrez, damas, damas chinas, y otros que no recuerdo… más una pelota de playa gigante al más puro estilo ‘Kiko’… pero no fueron mis regalos los que me gustaron más, sino el de mi hermana… un teléfono de rueda con forma de hipopótamo, que tenia ruedas de auto y campanilla… lo usaba para jugar a la oficina con los papeles reciclados que traía la Rita de su pega… y como a Vanesa no le gustaban las pelotas… era muy chica… terminé con dos pelotas gigantes (eso suena feo!).

Karina y sus bebes
Pero sin duda, la mejor navidad de todas, fue por ahí por el 91 o 92, cuando al tío Pepe le iba bien en su trabajo y ganaba buena plata… recuerdo que esa navidad se empezó a preparar con mucha anticipación… es la primera ves que todos los tíos y primos vinieron a la casa… estaba la tía Berta con Rodrigo y la Lichi… nuestros primos Ricachones (en realidad no lo eran, pero para nosotros así lo parecían, porque se habían cambiado de casa hace poco a una de ladrillos, en Puente Alto… que recién estaba naciendo… además en su casa vieja tenían escalera… como no iban a ser ricachones).

La cosa es que el Pepe, en su pieza de dibujo, donde tenia sus tableros y sus cosas del trabajo, tenia un mesón lleno de regalos… más regalos de los que nunca he visto en ninguna otra navidad… pasaban los días, y más y más regalos iban llegando… no recuerdo cuantos recibí ese año… seguramente no fueron muchos, pero el solo verlos llenaba el corazón de emoción y ansias, el ver a todos contentos preparando cosas ricas, canapés, asado, cola de mono… sin duda es la mejor navidad que recuerdo de niño en familia.
Vanesa y sus bebes
La navidad del 93, la pase en cama, con paperas… alejado de todos porque los podía contagiar… solo recuerdo que todos venían a mi pieza, que tenia puerta hacia el patio (porque anteriormente había sido el living) y me saludaban desde el patio… me traían comida… costillar con papas mayo… recuerdo que desde entonces me cuesta comer carne de cerdo… tenia fiebre, me sentía mal… con asco… y el costillar estaba tan grasiento que me provocó un trauma alimenticio…. Hoy en día como cerdo cuando esta bien cocinado, sin nada de grasa… pero solo si es absolutamente necesario.
Otra navidad notable, fue la del 94… el motivo es que por primera vez me regalaron dinero… quinientos pesos que hoy no alcanzan para nada, pero entonces eran una fortuna para un niño de 12 años… y cuando todo estaba previsto para salir el día 25 a gastarlo… amaneció nublado con una lluvia torrencial que duró todo el día…. Recuerdo que con Javier nos escapamos y fuimos al negocio de don ‘René’, que vendía juguetes y casetes pirata, para comprar el casete ‘súper-mezclado 94’ que tenia una versión mula de ‘Saturday night’ de whigfield que estaba de moda ese año… pero no lo tenia pirateado todavía, solo original… así es que en su lugar compré un casete virgen… y me pasé la tarde encerrado en la pieza del tío Pepe, que compartía con el ‘Carly y Gastón’ grabando música de la radio ‘Aurora’, que ponía bailables en esas fechas…
Vanessa y tía Gabi
Extraño esas navidades de niño… cuando noviembre y diciembre eran eternos, cuando el Viejito Pascuero, aunque no existiera, igual nos emocionaba… cuando el pesebre era importante a los pies del árbol. Recuerdo que la IA (se pronuncia como e-mail… solo que en lugar de ‘mail’, se dice simplemente ‘A’), mi bis abuela materna, mantenía su pesebre armado a los pies de la virgen durante todo el año en su pieza… y en navidad, lo ponía en el living a los pies del árbol de la Abu, su hija… tenia miles de animales de yeso, plástico, loza de todos los tamaños y colores… es así como un perro era más grande que una jirafa, y la jirafa, la mitad del tamaño de la misma virgen María… y lo mejor es que habían no un niño Jesús, sino dos… por si las moscas… eran tiempos buenos… donde no tenia que preocuparme por hacer regalos a nadie… recuerdo que mi mayor preocupación era enviarle una carta por correo postal a la Tía Gabi… la ‘polola’ en ese tiempo de mi tío ‘Carly’… y era porque estaba enamorado en secreto de ella… y un año, me bajó el atacazo artístico, y confeccione cuadros en cerámicas viejas, con cintas en el borde y una tarjeta reciclada pegada en el centro…  pero crecí y todo cambió.





miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi Christmas Carol: Las navidades Presentes

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida

Defínanse como Navidades presentes a mi época de adolecente-adulto hasta ahora… navidades donde más que recibir regalos, me esmeré en Regalar… época en que la navidad pasó de ser un mes de espera, a ser un día en el año como cualquier otro… con comida diferente, con todos en la mesa, pero sin la emoción que lo acompañaba cuando aun era niño.
Foto Familiar, Navidad 2005
Yo, Andy, Papi, Gigi, Javi y Kari... Falta Rita y Vane
Suena triste y fome… debo admitir que con los años vino una perdida de magia, de espíritu navideño… el ya no creer en el Viejito, el ya no sentirse niño afecta… y lo triste es que cuando uno se da cuenta ya es demasiado tarde. (o quizás no… de eso se trata el christmas Carol… de darse cuenta)

Mi primera navidad de grande la celebré el año 2000… mi primera navidad con sueldo… y a pesar de no tener suficiente… con la certeza de poder pagar en cuotas, y con la ayuda de mi tío Gastón, que me presto su tarjeta, me gasté hasta lo que no tenía para que mis hermanos, mis papas y mis abuelos tuvieran un buen regalo… recuerdo que a mis hermanos chicos y a mi primo David les regalé dos pares de Walkie Talkie, para que jugaran en grupo como lo hice yo en mis tiempos de infancia… el error fue que el regalo les llego demasiado tarde… cuando a mi me regalaron los walkie talkie tenia entre 8 y 10 años… cuando yo se los compre a mis hermanos, ellos estaban entre los 12 y los 15… por ende, no tuvieron mucho éxito… por ahí anduvieron botados luego de un par de meses sin que los usaran como yo esperaba… a Rita y Gigi, mis mamás… les regalé una agenda electrónica a cada una… esperando ayudarles a organizar sus cuentas y gastos del mes, registrándolos, calculándolos, programándolos… pero en esa época a mis pobres viejas las pillaba la tecnología, y por simples de usar que eran, no lograron llamar la atención y también terminaron por ahí, en algún cajón guardadas…

Al año siguiente me gasté un dineral en comprar un Arbolito de Navidad torpísimo que medía casi dos metros… me costó plata y susto, porque ese mismo día que lo compré, unos flaites subieron a cogotear en la micro, y desde el paradero que me tenían echado el ojo… pero por suerte llegue a la casa sano y salvo… el paquete era demasiado grande como para que se atrevieran a robarlo… lamentablemente, unas niñas que llevaban bolsas más chicas no corrieron la misma suerte. La cosa es que por torpísimo que era el árbol… nadie más mostraba interés en decorarlo… le llovían los pelotazos, porque mis hermanos jugaban futbol dentro de la casa.

Estación Central,Santiago 2007
El arbolito duró hasta el año pasado… cuando en mi afán de hacerlo verse más real, lo desmantelé y lo volví a armar… con casi un metro menos de altura, las ramas se veían más abundantes y parecía un árbol más natural… espero que sobreviva un par de años más y no sucumba al desorden de mi familia.
Pero sin duda, la navidad más rajada fue la del 2004… cuando con todos mis ahorros compré una piscina plástica que sobrevivió y refrescó nuestros veranos hasta el 2010, el verano del terremoto (que para variar, yo no viví por estar en Inglaterra)… se la compré a Carlos Federico (el que cacha, cacha) porque en su casa no tenían espacio para usarla y llevaba guardada varios años… creo que es el mejor regalo que le he hecho a mi familia, materialmente hablando… y el que más disfrutamos, pero aun así… la navidad cada vez fue perdiendo más color para mi.

Con el paso del tiempo, vinieron las vacas flacas… y mis regalos se volvieron cada vez más escasos… y así como no podía regalar, tampoco recibía mucho… pero eso es lo de menos… tampoco esperaba regalos apoteósicos… ya estoy grandote… pero esta sensación me hizo disfrutar cada vez menos de la fiesta… La navidad es una semana después de mi cumpleaños… por lo que se me juntan ambos festejos… y debo reconocer que el volverme viejo y no poder solventar regalos para mi gente me deprimía bastante… 

Mi papá perdió su trabajo en la Carnicería, por lo que las abundantes cenas navideñas que solíamos tener de niños, sentados todos a la mesa esperando a que el llegara de su trabajo, porque la carnicería abría todos los días del año, y el pobre llegaba bastante tarde a la casa, cansado, pero con ánimos… nos sentábamos todos juntos a escuchar sus anécdotas con el tío Ramón, que se corto sus dedos en una maquina y no se dio cuenta hasta que mi papa los encontró entre la carne, o las cosas que le pasaban con su jefe… pero sobre todo, las anécdotas sobre nosotros cuando éramos chiquichichos… nos avergonzábamos y reíamos de nosotros mismos, mientras llegaban las doce … ahora el estaba ahí desde temprano… y quizás también deprimido por la escases… yo y mis hermanos, con la edad nos volvimos más serios y la emoción de esperar las 12 se fue perdiendo… por lo que luego de cenar en familia, luego de abrir los regalos… en lugar de quedarnos compartiendo, cada uno volvía a su rincón.

Gigi, Apa y Kiki
Pero todo cambió hace un par de años, cuando el Viejito Pascuero nos hizo el mejor regalo que podíamos haber recibido como familia… dos piriguinas que nacieron con meses de diferencia, y que vinieron a llenar la casa de alegría nuevamente…

Quizás ya no nos emociona el recibir regalos, pero si nos emociona regalonear a nuestra Kiki y nuestra Apa, incluso cuando estaban bebes y no tenían idea de que se trataba la navidad… creo que es la primera vez en años que el arbolito estuvo tan cargado de regalos… y ahora, que ya van a cumplir 3 años (Kiki ya los cumplió) y se dan cuenta de  todo lo que pasa es más emocionante aun… el año pasado, que lo pase en Chile, alucinaban con las luces del árbol, tratando de robarse las burbujas de colores que colgaban de el, y este año, me contaron que fueron ellas quienes decoraron el arbolito y pusieron en el las tarjetas que les mandé, emocionadas porque ya saben de la existencia del Viejito Pascuero y hasta sus listas de regalos hicieron. Ellas trajeron de vuelta el espíritu navideño a la casa y las ganas de celebrar.

Jorgito Pascuero
Pero no puedo hablar del retorno del espíritu navideño a nuestra casa sin nombrar a ‘Jorgito Pascuero’… en realidad no tengo certeza de cuantos años tiene… yo asumo que esta entre los 8 y los 10… tampoco se si aun cree en el Viejito… hasta el año pasado, si creía… lo puedo asegurar porque me servía de amenaza para hacer que se portara bien cuando empezaba con sus pataletas peleando con el Playstation por que perdía en los juegos (como si los monos lo fueran a escuchar)… la cosa es que en los últimos 3 o 4 años, que ha pasado la navidad en nuestra casa… le hemos encargado la ‘Repartición de regalos’!!... el es el ‘Jorgito Pascuero’, y dentro de su estrés, desesperación y emoción por que lleguen las 12 de la noche, preguntando cada 10 minutos cuanto falta, incluso antes de que siquiera oscurezca… su misión consiste en entregar todos los regalos antes de abrir los suyos… y es tan divertido ver como se apura y presiona a los demás para que abran sus regalos, y así poder hacerlo el también… Kiki y Apa trajeron emoción a la fiesta… Jorgito nos trajo diversión.

Y así es como en las navidades presentes, en este proceso de volverme adulto, pasé de la desmotivación, tristeza y depresión navideña, a la alegría de la infancia, que esta vez no es mía, si no de mis amadas zoobrinas que nos llenaron la vida de alegrías.




Mi Christmas Carol: Las navidades Futuras

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida
 

Es difícil pensar en las navidades futuras… a diferencia del cuento, no tengo un fantasma que me acompañe a husmear en lo que me espera… pero tengo algunas pistas para poder predecir como serán… y si bien no es como realmente quisiera que fueran, creo que debo empezar a prepararme para vivirlas sin tristeza.
  
Hace dos años pase mi primera navidad fuera de mi casa… sin las historias de mi papá en la mesa, sin mis hermanos, sin el ‘cola de mono’ de la Gigi, pero más difícil aun, sin mi mamá, la Rita, que falleció ese mismo año,  además de todo eso, no solo estaba lejos… sino que en otro país. El 2009 vine a Inglaterra por primera vez a hacer mi experiencia como Asistente de conversación con estudiantes de español… y en navidad, a diferencia de todos los amigos que hice, que viven en Europa y están a un par de horas de sus familias, yo me tuve que quedar en Inglaterra. Un viaje a Chile, solo para visitar en navidad y luego volver era imposible. 

Creo que darme cuenta de que estaría lejos fue una de las cosas más tristes que viví ese año… me dio rabia ser pobre… y pensé que lo pasaría pésimo…. Pero no fue así… por suerte había conocido a Ross, y a unas cuantas horas de distancia, tenía a mi amiga Marion, que viajó conmigo a hacer la misma pega pero en otra ciudad… así es que gracias a la hospitalidad de Ross, pasamos la navidad juntos en su casa en el sur este de Inglaterra, y con Marion de invitada.

Fue difícil… eran muchas emociones juntas… mis sobrinas ya tenían 1 año, y ya se daban cuenta del asunto de los regalos…  el ambiente de tristeza se sentía a la distancia no solo por no tenerme a mi, sino por la falta que hacía la Rita…  por suerte, gracias a la tecnología, pude estar en la mesa junto a mi familia a través de Skype, pude ver a mis sobrinas, hablar con mi papá y mi mamá Gigi… con mis hermanos y abuelos… Estaba lejos, pero no tanto.

Al año siguiente, ya estaba de vuelta en Chile, y tuve la suerte de vivir quizás, los momentos más inocentes, dulces y divertidos de Kiki y Apa… me atrevería a decir que fue su primera navidad con ‘Conciencia de navidad’… con emoción por las decoraciones, los regalos, los juguetes… desde que yo era niño y el tío Pepe llenó el árbol de regalos, o cuando fui a conocer al Viejito Pascuero que no pasaba una navidad tan linda, tan regaloneada… 

Pero este año… estoy de nuevo lejos… de nuevo en Inglaterra, con Ross nuevamente… el ahora es mi familia… nuevamente estaré lejos de mis padres, de mis sobrinas y mis hermanos… esta vez sin Skype, porque mi computador pasó a mejor vida y no he tenido dinero para reemplazarlo… faltan 3 días para la noche buena, y en realidad no se que ira a pasar, que iré a sentir, como lo iré a vivir… los dos solos… sin niños, sin multitud, sin desorden.

En mis navidades futuras, me veo con Ross, quizás como fue el primer año que celebramos juntos… en esa oportunidad fuimos a la misa de las 12 de la noche… la Christ-mass (por eso se le da ese nombre a la fiesta… es el día de la Misa de Cristo… en español se celebra la Na-ti-vidad… el día en que nació Cristo… no muchos se detienen a analizar el significado) luego de vuelta a la casa, a eso de la 1 am, y por ser mayoría de Chilenos en la casa (Yo y Marion) abrimos los regalos antes de ir a dormir… este año, seguramente seguiremos la tradición nórdica y lo haremos al día siguiente… el 25 de diciembre por la mañana…

Imagino pasando algunas navidades aquí, y otras en Chile… para alternar el frio invierno con el caluroso verano del sur… cuando sea en Chile… haré mi mejor esfuerzo por organizar cosas… las mismas cosas que intenté hacer cuando vivía con mi familia y que no resultaban porque no había espíritu navideño en abundancia… ahora tenemos a los Nuevos Niños, y de paso, yo seré visita junto a Ross… espero que eso ayude a recibir más atención, y a motivar a la gente… imagino traspasar un poco las tradiciones de acá del norte, donde se le da verdadera importancia a compartir en familia, a hacer cosas diferentes, a esmerarse en que sea el día más importante del año…  y cuando la pase acá… espero poder invitar a nuestros amigos que viven solos a juntarnos en algún lugar… quizás en nuestra casa… tengo la esperanza de pronto cambiarnos de este departamento a una casa con jardín, chimenea y todo… decorarla como enseñan en los especiales de la tele con cosas hechas a mano, darle vida, y compartir con nuestros amigos… si Dios quiere, en algunas ocasiones, tener suficiente dinero como para invitar a alguien de mi familia, o a alguno de mis amigos desde Chile… 

Es difícil imaginar las navidades futuras… por mi, tener recursos y hacer que todas fueran siempre Calurosas y veraniegas, pudiendo viajar de vuelta a mi país, a mi gente… y no dejar que la edad y la falta de niños alrededor le quiten sentido ni espíritu…

Este año estaremos solos… con esporádicas intervenciones de Neil y otros amigos que pasarán algunos momentos con nosotros… iremos a la misa juntos, cenaremos juntos con ellos… pero a pesar de esa sensación de soledad, el espíritu y las ganas están ahí, fuertes como antes… 

Espero leer esto en unos años más y ver si resultó como esperaba… por el momento… solo puedo decir Feliz Navidad… Como dice la Tere Pino… que los Regalos no le quiten protagonismo al compartir en familia, al agradecer por que Dios nos regaló a su hijo… que importa si el árbol es grande o chico, si hay plata o no… si se come pavo o pollo… lo importante es estar con quien uno ama y demostrarlo no solo con cosas materiales… yo estaré con quien amo, mi Ross… sabiendo que mi corazón sabrá desdoblarse para estar con mi mamá en el cielo también, con mis abuelos, mi papa y mi otra mamá, hermanos y sobrinas en la mesa de mi familia en Chile.

Feliz Navidad



domingo, 11 de diciembre de 2011

Con la presión en el cielo

Tontas Cavilaciones X, Por Rita Cubillos (1959-2009)
Yo iba tranquila por la vida, con la presión por los cielos... hasta que de un plumazo me bajó a la tierra
destruyendo mi relativa tranquilidad.
160/114...qué es eso... casi sentencia de muerte instantánea, o muerte eterna, sin muerte, tendida en una cama...

 Si... eso dijo él, el que llaman médico y yo llamo matasanos...  
Hasta que fui a verlo iba feliz por la vida,
ahora no tanto... y no es que me preocupe la muerte, ya sea eterna, o instantánea, yo no le temo a la muerte, lo que me molesta son los problemas y el dolor que cause a los que por mi pudieran sentir pena.


Y que hizo el señor doctor?... lo primero, me dijo, 'tienes que dejar la sal'... cosa que yo, ya sabía...
Después de los exámenes qué prohibiciones continuarán?... eso algún día lo sabrán...
yo todavía no lo sé...        
                                                           

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Tengo que ser valiente

Tontas Cavilaciones IX, Por Rita Cubillos (1959-2009)
Viernes, 01.30 de la madrugada, estoy de lo mejor durmiendo, sumida en las tinieblas de un sueño, de pronto, escucho una voz lejana que dice: mami..., mami...(y algo más que no entiendo), no quiero despertar, quiero seguir durmiendo, pero ahí estaba de nuevo: mami..., mami..., anda matar la araña que hay en el baño... a pesar de que sé que me voy a levantar, e iré por esa araña, le digo: ahhh, mátala tu..., pero no hay caso, no sé que me saca de la cama y acudo al llamado, ayyyy, era una tremenda araña que nos hacía morisquetas como a un metro arriba de nuestra cabezas, que horror (yo, no sé si les tengo miedo o qué es, pero no las soporto, pero tengo que ser valiente), y arremeto contra la insignificante araña, y cae al piso, pegamos el grito a coro, le pongo el pié encima y todo acabó ahí, ella queda feliz, la he salvado, una vez más de su miedo, pero quién me salva a mi, me tengo que comer el miedo, espero no soñar con la muy tonta araña.

Después de la hazaña, vuelvo a mi cama, me tapo hasta las orejas y me acurruco para dormir de nuevo, pero no hay caso... hay fiesta en el barrio!!!! desde lejos me llega el tun, tun, tun del tambor de una canción, oh no, no me podré dormir... luego, la pinturita de mi hija enciende el televisor, ohhhh, más ruido y para más remate pone el walkman a todo lo que da, (y yo con mi oído de pajarito) desde lejos escucho el chicharreo... de repente apareces tu en mi pensamiento, que andabas escondido detrás de un recuerdo... no, no, digo, no quiero pensar en tí... doy vueltas en la cama... no hay caso... ya te colaste en él, ahora cómo te saco... enciendo la luz, y busco mi walkman... (si no puedes contra ellos, úneteles)... cambio el cassette (tiene muchas canciones que duelen)... pero, resultó la misma cosa, e incluso peor... mientras Erick Clapton me canta al oído: "...would you know my name if I saw you in heaven?..." mientras tu me haces cosquillas en el pensamiento y Erick continúa en mi oído: "... would you hold may hand if I saw in heaven?..." y sigue con su canción mientras mi corazón llora..
.

alguien canta: "All I want is to hold you for ever, all I need is you most every day, you save my heart for be in broken in parts... you gave the love away, thank for every day, for that gift..." y trato de cerrar el cerebro a los pensamientos y a la música,pero, sigo pensando en ti... y suena la música de "lovers in the wind"... y pienso en las canciones que nunca bailaremos... las canciones que jamás escucharemos juntos... y aquí estoy nuevamente poniendo atención a las letras de una canción... "... love is the gift you give yourself..." y alguien canta: "tu no sabes cuanta cosa yo haría por verte sonreír/tu no sabes hasta donde llegaría para que seas feliz/yo llegaría adonde van mis pensamientos/encontraría una palabra que no existe/para decirte en este verso casi triste/lo muy grande que es mi amor/ y tu no sabes que las ansias de tu corazón/ son tanto para mi/ que si hay razones para contestar que no/ yo siempre digo si/ y aunque a veces, realidades me limiten/ las fantasías de mis sueños me permiten/ que yo haga más de las locuras que ya hice para que seas feliz/ tu que no sabes que te amo tanto/ es la verdad es que mi amor no sabes cuánto/ y cada día te quiero mucho más y solo yo se lo que siento si no estás/ tu que no sabes cuanta cosa yo haría por hacerte sentir/ que tan inmenso es mi amor y mi alegría de verte sonreír/ más si es preciso yo haría tanto más/ aunque yo sufra/ aún así yo soy capaz/ de mucho más de las locuras que ya hice para que seas feliz..."

Lo siento es una hermosa canción, bueno, ya son como las 03.00 de la madrugada, a oscuras busco en la mesita otro cassette, uno, al menos, que no duele tanto, voy a desprogramar la autoreversa para que se apague solo, ahora si me voy durmiendo, porque en cada cambio de canción me asusto, al fin se detiene, me dejo los audífonos para escapar de cualquier ruido, no se que hora es... me voy durmiendo... hasta que a la mañana siguiente me despierta, no sé que hora es, suena el teléfono a lo lejos, era mi jefe... yo creo que él es el único que no puede vivir sin mi, jajaja, que noche... y todo por una araña que me arrancó de mis sueños...
Bueno, ahí nos vemos, ya les contaré que pasa, en otra noche de insomnio...

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En un banco de la plaza

Tontas Cavilaciones VIII, Por Rita Cubillos (1959-2009)
Estaba allí, sentado en un banco de la plaza, arreglando su viejo traje, único testigo que le va quedando de un pasado de elegancia, que cubre ahora su avejentado cuerpo, tan avejentado como sus recuerdos.
Se arregla su viejo traje, mirando a la distancia, pensando, tal vez, en su lejana infancia, o pensando tal vez en su juventud o en su actual soledad, buscando en los años pasados la respuesta a su situación actual...
(Era un viejecito que estaba en una plaza, y se arreglaba su traje para ponerse a pedir limosna).

Estas líneas las copié hace mucho tiempo desde una pared en una calle cualquiera, quién las escribió, no sé,....:
"Mi cuerpo al tropezar con una bala, pausadamente caía sobre un periódico sucio, a través del continuo y doloroso reunir de los párpados, alcanzo a darme cuenta que la crónica se trataba de la muerte que hoy me dejó sin mañana. Las palabras cobraron vida y ahora tengo que pagarlas..."

Me costó, mucho tiempo reunir todas las palabras pero lo logré... (1998 aprox.)

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Se me oscureció el cielo y me dio miedo

Tontas Cavilaciones VII, Por Rita Cubillos (1959-2009)
Estaba tan metida en el computador, que no había mirado hacia afuera, se me oscureció el cielo y me dio miedo, recordé cuando niña me asustaban esas nubes negras y grandes que tapaban al sol, y luego llovía, ahora, no sé si lloverá, están muy raros los días en esta patria mía, de repente se oscurece todo, como la vida, cuando uno está solo, cosas tan pequeñas te afectan...

El sol se ha escondido, tal vez le tuvo miedo a las nubes también, o le dio sueño y se fue a dormir, perdón, él trabaja tiempo completo, se me olvidaba, debe estar dando su luz y calor al otro lado de la tierra... ustedes lo deben tener cerquita o a punto de que los despierte, mmm, bueno que le voy a hacer, es muy tarde para ustedes y para mí, voy a ver si ya puedo irme, esta oficina me amarra a sus sillas, a sus paredes, a todo... como me cuesta marcharme, no sé que hacer...

Lo siento, estoy muy sola, a quien más puedo contarle esto?

Las nubes se van uniendo formando una pared gruesa y oscura, ya se convirtió en noche mi día...

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sábado, 10 de diciembre de 2011

Pronto llegará la primavera

Tontas Cavilaciones VI, Por Rita Cubillos (1959-2009)
Atardecer en Santiago Centro
Santiago de Chile, ya son las 18,22 y aún no se obscurece, ya se están alargando los días... mmmm, que delicia, quiere decir que pronto llegará la primavera y se pasará un poco el frío...

Esta tarde se despide con unas tremendas nubes grises moteadas de rojo, y poco a poco el sol se va escondiendo en el horizonte... me lo imagino, allá al otro lado de los cerros y más allá, yéndose a dormir junto a las aguas del mar...

Si, poco a poco, se aleja la claridad, mientras me voy quedando sola en la obscuridad...

Nos vemos mañana...

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