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jueves, 22 de diciembre de 2011

Mi Christmas Carol

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida
Christmas Carol es un libro de Charles Dickens que no he leído ni pienso leer, puesto que ya he visto la película en sus dos versiones, además de varias parodias en comedias y dibujos animados donde al lokito protagonista, que ha sido muy amargado, avaro, egoísta y otras cosas malas durante toda su vida, se le aparecen los fantasmas de las navidades pasadas, presente y futuras… (Seguro que si no sabían, ya saben a que historia me refiero). Con el fin de cambiar su mentalidad, ablandarle el corazón  y contagiarle el espíritu navideño.  Christmas Carol también se le llama en inglés a los Villancicos… (Ojo no es lo mismo villancico que canción de navidad… al menos no acá… los villancicos son Christmas Carols, y las otras son Christmas songs… las típicas que canta George Michael, The Beatles, etc.)

Bueno… aclarado que es lo que significa Christmas Carol, prosigo… porque el título de este texto es ‘MI christmas Carol’… y quizás ustedes se imaginan que yo soy un amargado, avaro , egoísta y otras cosas malas (bueno… si así lo creen están en libertad de hacerlo, y espero que tengan buenos argumentos) y que se me aparecieron los fantasmas de las navidades, y que estoy rallando la papa de arrepentimiento y cosas raras, pero no es así…  la razón de haber nombrado así el texto, en comparación con el libro (o la película para ser más honesto) es que estando lejos, en soledad la mayoría del tiempo, con días cortos, oscuros y fríos que de un día para otro se iluminaron con luces de colores a donde quiera que uno vaya… canciones de navidad con especiales que se repiten en todos los canales de música, películas navideñas y programas de Manualidades para preparar una navidad cálida y perfecta en familia en la mayoría de los canales en la tele, me han traído nostalgia y a veces un poco de tristeza de recordar que, a pesar de que esta navidad, y la mayoría de las que vienen las pasaré con la persona que amo, estaré lejos de mi familia, mis amigos, mi gente… 
Con tanto tiempo libre y tanta influencia televisiva, viendo lo importante que es aquí en Gran Bretaña esta celebración (en pleno invierno, con el frio que hace y lo depresivos que son los días, se necesita hacer algo en grande para evitar el suicidio) me he puesto a pensar en mi infancia, en las navidades que realmente importaron, porque era niño… éramos niños, y por ende el centro de atención… y con un poco de miedo de que al pasar los años esas cosquillas en la guata que sentía en esos años  a medida que pasaban los días y después las horas para que llegara la navidad se me vayan a olvidar, es que decidí compartir estas Cavilaciones, como las llamaba Rita. Espero no aburrirlos.


Mi Christmas Carol: Las navidades Pasadas


Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida


Definiré como ‘Navidades pasadas’ a mis navidades de infancia… mis navidades de niño, mis navidades de ‘recibir regalos’, de juguetes…  y a pesar de que tengo flashazos con imágenes, olores, sensaciones… es difícil hilar los recuerdos de forma coherente…
Javier y Yo
Sin duda que entre las cosas que más recuerdo están involucrados mis abuelos… la Abu y el Tata… y por su puesto Javier… mi hermano. Javier, porque es un año menor que yo, y cuando éramos chicos éramos partners inseparables… generalmente recibíamos los mismos regalos, entre los dos andábamos hinchando, sobre todo en la víspera de ‘ la pascua’ como se le llamaba en esos tiempos(no se si será correcto… pero ahora, solo asocio la ’pascua’ con semana santa) contando los minutos con desesperación esperando que llegaran las 12 de la noche para abrir los regalos.  Recuerdo por ejemplo nuestro primer ‘Personal stereo’… con suerte tocaba las radios FM, que sonaban como AM, y tenían unos audífonos duros e incómodos… pero los dos andábamos para arriba y para abajo escuchando música, luciéndonos con nuestros vecinos… o cuando nos regalaron nuestros ‘Walkie Talkies’, o ‘guokitoki’ como se dice en Chileno…  Los míos eran negros y grandes, y tenían escrito el código Morse…(el cual nunca me aprendí) y los de el eran rojos y más chicos… mucho más cómodos… por suerte los 4 se conectaban, por lo que nos servían para jugar en grupos con Daniel, Christian, Andrés y Marcos, que venían a nuestra casa en esa época… teníamos un patio gigante con arboles y muchos lugares para esconderse e inventar juegos…

A mis abuelos, los recuerdo con especial cariño, porque se que, a pesar de muchas guaguas que hayan nacido en la familia después de mi, YO soy su regalón… y desde siempre en navidad, sobre todo cuando niño, compartí muchos momentos especiales con ellos…

Adorno como los de la Abu en los 80
De la Abu recuerdo sus adornos para el árbol… conos, burbujas, campanas y cuanta cosa más de vidrio, cuyos orígenes se remontan al año de la pera, por ende, hoy en día es muy difícil encontrarlos en el mercado donde todo es plástico… recuerdo unas especies de lagrimas, que en esos tiempos eran moradas o azules… las que quedan hoy son plateadas porque se destiñeron, que en el centro tenían una especie de cono cóncavo con colores más brillantes… cuando era chico ‘Chico’ no me dejaban ni mirarlas, pero ya más grande, a eso de los 9 o 10 años, y hasta el año pasado, que lo pase en Chile, era yo el encargado de decorar el árbol… La Abu me esperaba, me mandaba recados y dejaba todo listo para que un día que no tuviera nada que hacer, fuera a su casa y le armara el arbolito… Muchas veces lo hice con Lata… hoy lo añoro.

Mi primo David junto a mi Tuja
Mis recuerdos con el Tata tienen más que ver con el Árbol en si… íbamos a la feria… o en la esquina del colegio, en Serrano… a veces donde el ‘Jilo’ a comprar una ‘Rama’ de pino para decorar en la casa… recuerdo el olor… la textura de los ‘pelos’(no se como llamarlos) casi siempre de noche, luego de que el llegara de un día de trabajo, en la oscuridad, tratábamos de elegir el que estuviera menos pelado, con más forma de árbol… no muy chico, porque era fome… no muy grande, para que cupiera en la casa… y luego al decorarlo, el se encargaba de revisar las luces, que todas funcionaran… de poner una ampolleta ‘intermitente’ en la punta del cable… de sacudir la guirnalda de estrellas que hasta hace un par de años aun funcionaba, y siempre tenía polvo en sus puntas.

Un año, por ahí por el 93, me regaló una ‘tuja’… es un tipo de pino o conífera que tiene las ramas así como ‘aplanadas’… media menos de un metro, pero tenia una forma cónica casi perfecta… era un arbolito de navidad en miniatura… lo plantamos en el jardín y por varios años, mientras lo vimos crecer hasta casi más de 3 metros, se hizo tradición decorarlo con luces y sacarle pica a los vecinos, que sobre todo el 24 de diciembre, en que la feria se quedaba hasta que ya estaba oscuro, se paraban en la reja a mirarlo y piropearlo…. La última vez que lo iluminamos usamos 1200 luces… 6 juegos de 200 cada una, acumulados con los años mientras el árbol iba creciendo… era mi orgullo en navidad hasta que un día, según el mismo Tata… alguien cuyo nombre no nombrare lo ‘ojeo’… el pobre árbol se seco en el verano.

Yo y el Viejito Pascuero
Sin duda las navidades que recuerdo con más emoción, es la del 86… cuando mi tío Pepe me llevó al Centro de Santiago, a encontrarnos con mi mamá Rita en su oficina… ella me llevó a la plaza de armas a conocer al Viejito Pascuero… la verdad es que casi me dio un patatus al ver la fila de Viejitos sentados en sus trineos… me costo entender que ellos no eran el verdadero Viejito, sino sus ayudantes… y eran tantos porque tenían que atender a todos los niños de Chile… tuve que elegir a uno y sentado en sus rodillas, esperando que me tomaron una foto, pedirle los regalos que quería para ese año… la verdad es que estaba tan nervioso de conocer una celebridad como era un ayudante del Viejito Pascuero, que se me olvidó lo que quería pedirle… además, como la visita fue una sorpresa de mi mamá para mi, ni siquiera había decidido ni pensado aun en que pedirle… así es que atiné a nombrar lo primero que se me vino a la cabeza: un reno (estaban al frente mío… es literalmente lo primero que se me vino a la cabeza), un juego de loza (es lo que me habían regalado hace algunos días en la junta de vecinos… pensaron que Michel era nombre de niña… y bueno, tenían razón, lo es…) y un sapo (lo que le regalaron en la junta de vecinos a Javier, mi hermano… un juego de ‘achúntele en la boca al sapo’)… fue un poco bochornoso, porque el pobre viejo Pascuero no entendió mucho a que me refería… un reno, losa y un sapo… pero en fin… me dijo que bueno y quede feliz!

Mi hermano Andy y su Goliat
Otra navidad que recuerdo fue un par de años más tarde, la primera navidad de casada que paso Rita… nos llevó a mi y a mi hermana Vanessa, que tenía apenas un año, a la fiesta de navidad en el trabajo de su esposo, el Checho… yo estaba recién aceptándolo, luego de haber pasado los últimos meses evitando mirarle la cara, porque lo encontraba tan feo y desagradable… se suponía que era mi ‘nuevo papá’, y la verdad es que nunca me pude resignar… (además cada vez que el se acercaba a mi, lo agarraba a patadas en las canillas, asi es que el tampoco me quería mucho que digamos) y fuimos a su empresa… un galpón de tornos… recuerdo haberlo pasado bien… jugando con niños que nunca más en la vida volví a ver… donde me regalaron un set de juegos de mesa… eran los ‘7 juegos maravillosos’ que incluían ludo, ajedrez, damas, damas chinas, y otros que no recuerdo… más una pelota de playa gigante al más puro estilo ‘Kiko’… pero no fueron mis regalos los que me gustaron más, sino el de mi hermana… un teléfono de rueda con forma de hipopótamo, que tenia ruedas de auto y campanilla… lo usaba para jugar a la oficina con los papeles reciclados que traía la Rita de su pega… y como a Vanesa no le gustaban las pelotas… era muy chica… terminé con dos pelotas gigantes (eso suena feo!).

Karina y sus bebes
Pero sin duda, la mejor navidad de todas, fue por ahí por el 91 o 92, cuando al tío Pepe le iba bien en su trabajo y ganaba buena plata… recuerdo que esa navidad se empezó a preparar con mucha anticipación… es la primera ves que todos los tíos y primos vinieron a la casa… estaba la tía Berta con Rodrigo y la Lichi… nuestros primos Ricachones (en realidad no lo eran, pero para nosotros así lo parecían, porque se habían cambiado de casa hace poco a una de ladrillos, en Puente Alto… que recién estaba naciendo… además en su casa vieja tenían escalera… como no iban a ser ricachones).

La cosa es que el Pepe, en su pieza de dibujo, donde tenia sus tableros y sus cosas del trabajo, tenia un mesón lleno de regalos… más regalos de los que nunca he visto en ninguna otra navidad… pasaban los días, y más y más regalos iban llegando… no recuerdo cuantos recibí ese año… seguramente no fueron muchos, pero el solo verlos llenaba el corazón de emoción y ansias, el ver a todos contentos preparando cosas ricas, canapés, asado, cola de mono… sin duda es la mejor navidad que recuerdo de niño en familia.
Vanesa y sus bebes
La navidad del 93, la pase en cama, con paperas… alejado de todos porque los podía contagiar… solo recuerdo que todos venían a mi pieza, que tenia puerta hacia el patio (porque anteriormente había sido el living) y me saludaban desde el patio… me traían comida… costillar con papas mayo… recuerdo que desde entonces me cuesta comer carne de cerdo… tenia fiebre, me sentía mal… con asco… y el costillar estaba tan grasiento que me provocó un trauma alimenticio…. Hoy en día como cerdo cuando esta bien cocinado, sin nada de grasa… pero solo si es absolutamente necesario.
Otra navidad notable, fue la del 94… el motivo es que por primera vez me regalaron dinero… quinientos pesos que hoy no alcanzan para nada, pero entonces eran una fortuna para un niño de 12 años… y cuando todo estaba previsto para salir el día 25 a gastarlo… amaneció nublado con una lluvia torrencial que duró todo el día…. Recuerdo que con Javier nos escapamos y fuimos al negocio de don ‘René’, que vendía juguetes y casetes pirata, para comprar el casete ‘súper-mezclado 94’ que tenia una versión mula de ‘Saturday night’ de whigfield que estaba de moda ese año… pero no lo tenia pirateado todavía, solo original… así es que en su lugar compré un casete virgen… y me pasé la tarde encerrado en la pieza del tío Pepe, que compartía con el ‘Carly y Gastón’ grabando música de la radio ‘Aurora’, que ponía bailables en esas fechas…
Vanessa y tía Gabi
Extraño esas navidades de niño… cuando noviembre y diciembre eran eternos, cuando el Viejito Pascuero, aunque no existiera, igual nos emocionaba… cuando el pesebre era importante a los pies del árbol. Recuerdo que la IA (se pronuncia como e-mail… solo que en lugar de ‘mail’, se dice simplemente ‘A’), mi bis abuela materna, mantenía su pesebre armado a los pies de la virgen durante todo el año en su pieza… y en navidad, lo ponía en el living a los pies del árbol de la Abu, su hija… tenia miles de animales de yeso, plástico, loza de todos los tamaños y colores… es así como un perro era más grande que una jirafa, y la jirafa, la mitad del tamaño de la misma virgen María… y lo mejor es que habían no un niño Jesús, sino dos… por si las moscas… eran tiempos buenos… donde no tenia que preocuparme por hacer regalos a nadie… recuerdo que mi mayor preocupación era enviarle una carta por correo postal a la Tía Gabi… la ‘polola’ en ese tiempo de mi tío ‘Carly’… y era porque estaba enamorado en secreto de ella… y un año, me bajó el atacazo artístico, y confeccione cuadros en cerámicas viejas, con cintas en el borde y una tarjeta reciclada pegada en el centro…  pero crecí y todo cambió.





miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi Christmas Carol: Las navidades Presentes

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida

Defínanse como Navidades presentes a mi época de adolecente-adulto hasta ahora… navidades donde más que recibir regalos, me esmeré en Regalar… época en que la navidad pasó de ser un mes de espera, a ser un día en el año como cualquier otro… con comida diferente, con todos en la mesa, pero sin la emoción que lo acompañaba cuando aun era niño.
Foto Familiar, Navidad 2005
Yo, Andy, Papi, Gigi, Javi y Kari... Falta Rita y Vane
Suena triste y fome… debo admitir que con los años vino una perdida de magia, de espíritu navideño… el ya no creer en el Viejito, el ya no sentirse niño afecta… y lo triste es que cuando uno se da cuenta ya es demasiado tarde. (o quizás no… de eso se trata el christmas Carol… de darse cuenta)

Mi primera navidad de grande la celebré el año 2000… mi primera navidad con sueldo… y a pesar de no tener suficiente… con la certeza de poder pagar en cuotas, y con la ayuda de mi tío Gastón, que me presto su tarjeta, me gasté hasta lo que no tenía para que mis hermanos, mis papas y mis abuelos tuvieran un buen regalo… recuerdo que a mis hermanos chicos y a mi primo David les regalé dos pares de Walkie Talkie, para que jugaran en grupo como lo hice yo en mis tiempos de infancia… el error fue que el regalo les llego demasiado tarde… cuando a mi me regalaron los walkie talkie tenia entre 8 y 10 años… cuando yo se los compre a mis hermanos, ellos estaban entre los 12 y los 15… por ende, no tuvieron mucho éxito… por ahí anduvieron botados luego de un par de meses sin que los usaran como yo esperaba… a Rita y Gigi, mis mamás… les regalé una agenda electrónica a cada una… esperando ayudarles a organizar sus cuentas y gastos del mes, registrándolos, calculándolos, programándolos… pero en esa época a mis pobres viejas las pillaba la tecnología, y por simples de usar que eran, no lograron llamar la atención y también terminaron por ahí, en algún cajón guardadas…

Al año siguiente me gasté un dineral en comprar un Arbolito de Navidad torpísimo que medía casi dos metros… me costó plata y susto, porque ese mismo día que lo compré, unos flaites subieron a cogotear en la micro, y desde el paradero que me tenían echado el ojo… pero por suerte llegue a la casa sano y salvo… el paquete era demasiado grande como para que se atrevieran a robarlo… lamentablemente, unas niñas que llevaban bolsas más chicas no corrieron la misma suerte. La cosa es que por torpísimo que era el árbol… nadie más mostraba interés en decorarlo… le llovían los pelotazos, porque mis hermanos jugaban futbol dentro de la casa.

Estación Central,Santiago 2007
El arbolito duró hasta el año pasado… cuando en mi afán de hacerlo verse más real, lo desmantelé y lo volví a armar… con casi un metro menos de altura, las ramas se veían más abundantes y parecía un árbol más natural… espero que sobreviva un par de años más y no sucumba al desorden de mi familia.
Pero sin duda, la navidad más rajada fue la del 2004… cuando con todos mis ahorros compré una piscina plástica que sobrevivió y refrescó nuestros veranos hasta el 2010, el verano del terremoto (que para variar, yo no viví por estar en Inglaterra)… se la compré a Carlos Federico (el que cacha, cacha) porque en su casa no tenían espacio para usarla y llevaba guardada varios años… creo que es el mejor regalo que le he hecho a mi familia, materialmente hablando… y el que más disfrutamos, pero aun así… la navidad cada vez fue perdiendo más color para mi.

Con el paso del tiempo, vinieron las vacas flacas… y mis regalos se volvieron cada vez más escasos… y así como no podía regalar, tampoco recibía mucho… pero eso es lo de menos… tampoco esperaba regalos apoteósicos… ya estoy grandote… pero esta sensación me hizo disfrutar cada vez menos de la fiesta… La navidad es una semana después de mi cumpleaños… por lo que se me juntan ambos festejos… y debo reconocer que el volverme viejo y no poder solventar regalos para mi gente me deprimía bastante… 

Mi papá perdió su trabajo en la Carnicería, por lo que las abundantes cenas navideñas que solíamos tener de niños, sentados todos a la mesa esperando a que el llegara de su trabajo, porque la carnicería abría todos los días del año, y el pobre llegaba bastante tarde a la casa, cansado, pero con ánimos… nos sentábamos todos juntos a escuchar sus anécdotas con el tío Ramón, que se corto sus dedos en una maquina y no se dio cuenta hasta que mi papa los encontró entre la carne, o las cosas que le pasaban con su jefe… pero sobre todo, las anécdotas sobre nosotros cuando éramos chiquichichos… nos avergonzábamos y reíamos de nosotros mismos, mientras llegaban las doce … ahora el estaba ahí desde temprano… y quizás también deprimido por la escases… yo y mis hermanos, con la edad nos volvimos más serios y la emoción de esperar las 12 se fue perdiendo… por lo que luego de cenar en familia, luego de abrir los regalos… en lugar de quedarnos compartiendo, cada uno volvía a su rincón.

Gigi, Apa y Kiki
Pero todo cambió hace un par de años, cuando el Viejito Pascuero nos hizo el mejor regalo que podíamos haber recibido como familia… dos piriguinas que nacieron con meses de diferencia, y que vinieron a llenar la casa de alegría nuevamente…

Quizás ya no nos emociona el recibir regalos, pero si nos emociona regalonear a nuestra Kiki y nuestra Apa, incluso cuando estaban bebes y no tenían idea de que se trataba la navidad… creo que es la primera vez en años que el arbolito estuvo tan cargado de regalos… y ahora, que ya van a cumplir 3 años (Kiki ya los cumplió) y se dan cuenta de  todo lo que pasa es más emocionante aun… el año pasado, que lo pase en Chile, alucinaban con las luces del árbol, tratando de robarse las burbujas de colores que colgaban de el, y este año, me contaron que fueron ellas quienes decoraron el arbolito y pusieron en el las tarjetas que les mandé, emocionadas porque ya saben de la existencia del Viejito Pascuero y hasta sus listas de regalos hicieron. Ellas trajeron de vuelta el espíritu navideño a la casa y las ganas de celebrar.

Jorgito Pascuero
Pero no puedo hablar del retorno del espíritu navideño a nuestra casa sin nombrar a ‘Jorgito Pascuero’… en realidad no tengo certeza de cuantos años tiene… yo asumo que esta entre los 8 y los 10… tampoco se si aun cree en el Viejito… hasta el año pasado, si creía… lo puedo asegurar porque me servía de amenaza para hacer que se portara bien cuando empezaba con sus pataletas peleando con el Playstation por que perdía en los juegos (como si los monos lo fueran a escuchar)… la cosa es que en los últimos 3 o 4 años, que ha pasado la navidad en nuestra casa… le hemos encargado la ‘Repartición de regalos’!!... el es el ‘Jorgito Pascuero’, y dentro de su estrés, desesperación y emoción por que lleguen las 12 de la noche, preguntando cada 10 minutos cuanto falta, incluso antes de que siquiera oscurezca… su misión consiste en entregar todos los regalos antes de abrir los suyos… y es tan divertido ver como se apura y presiona a los demás para que abran sus regalos, y así poder hacerlo el también… Kiki y Apa trajeron emoción a la fiesta… Jorgito nos trajo diversión.

Y así es como en las navidades presentes, en este proceso de volverme adulto, pasé de la desmotivación, tristeza y depresión navideña, a la alegría de la infancia, que esta vez no es mía, si no de mis amadas zoobrinas que nos llenaron la vida de alegrías.




Mi Christmas Carol: Las navidades Futuras

Tontas Cavilaciones... Mi cuaderno de escribir la vida
 

Es difícil pensar en las navidades futuras… a diferencia del cuento, no tengo un fantasma que me acompañe a husmear en lo que me espera… pero tengo algunas pistas para poder predecir como serán… y si bien no es como realmente quisiera que fueran, creo que debo empezar a prepararme para vivirlas sin tristeza.
  
Hace dos años pase mi primera navidad fuera de mi casa… sin las historias de mi papá en la mesa, sin mis hermanos, sin el ‘cola de mono’ de la Gigi, pero más difícil aun, sin mi mamá, la Rita, que falleció ese mismo año,  además de todo eso, no solo estaba lejos… sino que en otro país. El 2009 vine a Inglaterra por primera vez a hacer mi experiencia como Asistente de conversación con estudiantes de español… y en navidad, a diferencia de todos los amigos que hice, que viven en Europa y están a un par de horas de sus familias, yo me tuve que quedar en Inglaterra. Un viaje a Chile, solo para visitar en navidad y luego volver era imposible. 

Creo que darme cuenta de que estaría lejos fue una de las cosas más tristes que viví ese año… me dio rabia ser pobre… y pensé que lo pasaría pésimo…. Pero no fue así… por suerte había conocido a Ross, y a unas cuantas horas de distancia, tenía a mi amiga Marion, que viajó conmigo a hacer la misma pega pero en otra ciudad… así es que gracias a la hospitalidad de Ross, pasamos la navidad juntos en su casa en el sur este de Inglaterra, y con Marion de invitada.

Fue difícil… eran muchas emociones juntas… mis sobrinas ya tenían 1 año, y ya se daban cuenta del asunto de los regalos…  el ambiente de tristeza se sentía a la distancia no solo por no tenerme a mi, sino por la falta que hacía la Rita…  por suerte, gracias a la tecnología, pude estar en la mesa junto a mi familia a través de Skype, pude ver a mis sobrinas, hablar con mi papá y mi mamá Gigi… con mis hermanos y abuelos… Estaba lejos, pero no tanto.

Al año siguiente, ya estaba de vuelta en Chile, y tuve la suerte de vivir quizás, los momentos más inocentes, dulces y divertidos de Kiki y Apa… me atrevería a decir que fue su primera navidad con ‘Conciencia de navidad’… con emoción por las decoraciones, los regalos, los juguetes… desde que yo era niño y el tío Pepe llenó el árbol de regalos, o cuando fui a conocer al Viejito Pascuero que no pasaba una navidad tan linda, tan regaloneada… 

Pero este año… estoy de nuevo lejos… de nuevo en Inglaterra, con Ross nuevamente… el ahora es mi familia… nuevamente estaré lejos de mis padres, de mis sobrinas y mis hermanos… esta vez sin Skype, porque mi computador pasó a mejor vida y no he tenido dinero para reemplazarlo… faltan 3 días para la noche buena, y en realidad no se que ira a pasar, que iré a sentir, como lo iré a vivir… los dos solos… sin niños, sin multitud, sin desorden.

En mis navidades futuras, me veo con Ross, quizás como fue el primer año que celebramos juntos… en esa oportunidad fuimos a la misa de las 12 de la noche… la Christ-mass (por eso se le da ese nombre a la fiesta… es el día de la Misa de Cristo… en español se celebra la Na-ti-vidad… el día en que nació Cristo… no muchos se detienen a analizar el significado) luego de vuelta a la casa, a eso de la 1 am, y por ser mayoría de Chilenos en la casa (Yo y Marion) abrimos los regalos antes de ir a dormir… este año, seguramente seguiremos la tradición nórdica y lo haremos al día siguiente… el 25 de diciembre por la mañana…

Imagino pasando algunas navidades aquí, y otras en Chile… para alternar el frio invierno con el caluroso verano del sur… cuando sea en Chile… haré mi mejor esfuerzo por organizar cosas… las mismas cosas que intenté hacer cuando vivía con mi familia y que no resultaban porque no había espíritu navideño en abundancia… ahora tenemos a los Nuevos Niños, y de paso, yo seré visita junto a Ross… espero que eso ayude a recibir más atención, y a motivar a la gente… imagino traspasar un poco las tradiciones de acá del norte, donde se le da verdadera importancia a compartir en familia, a hacer cosas diferentes, a esmerarse en que sea el día más importante del año…  y cuando la pase acá… espero poder invitar a nuestros amigos que viven solos a juntarnos en algún lugar… quizás en nuestra casa… tengo la esperanza de pronto cambiarnos de este departamento a una casa con jardín, chimenea y todo… decorarla como enseñan en los especiales de la tele con cosas hechas a mano, darle vida, y compartir con nuestros amigos… si Dios quiere, en algunas ocasiones, tener suficiente dinero como para invitar a alguien de mi familia, o a alguno de mis amigos desde Chile… 

Es difícil imaginar las navidades futuras… por mi, tener recursos y hacer que todas fueran siempre Calurosas y veraniegas, pudiendo viajar de vuelta a mi país, a mi gente… y no dejar que la edad y la falta de niños alrededor le quiten sentido ni espíritu…

Este año estaremos solos… con esporádicas intervenciones de Neil y otros amigos que pasarán algunos momentos con nosotros… iremos a la misa juntos, cenaremos juntos con ellos… pero a pesar de esa sensación de soledad, el espíritu y las ganas están ahí, fuertes como antes… 

Espero leer esto en unos años más y ver si resultó como esperaba… por el momento… solo puedo decir Feliz Navidad… Como dice la Tere Pino… que los Regalos no le quiten protagonismo al compartir en familia, al agradecer por que Dios nos regaló a su hijo… que importa si el árbol es grande o chico, si hay plata o no… si se come pavo o pollo… lo importante es estar con quien uno ama y demostrarlo no solo con cosas materiales… yo estaré con quien amo, mi Ross… sabiendo que mi corazón sabrá desdoblarse para estar con mi mamá en el cielo también, con mis abuelos, mi papa y mi otra mamá, hermanos y sobrinas en la mesa de mi familia en Chile.

Feliz Navidad